La Vía Campesina saluda el reconocimiento preliminar de los derechos de la/os campesina/os por la ONU

20/07/2010

El movimiento campesino internacional La Vía Campesina saluda el reconocimiento preliminar por parte de las Naciones Unidas del papel y de los derechos del campesinado y la pequeña agricultura alrededor del mundo.

La Cuarta Sesión del Comité Consultivo del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU que se reunió en Ginebra entre el 25 y el 29 de enero del 2010, adoptó el informe del Comité Consultivo titulado “Discriminación en el contexto del Derecho a la Alimentación” (A/HRC/AC/4/2). Este informe describe la marginalización que sufren campesinos y campesinas, mujeres rurales y comunidades de pesca y caza tradicional. También explica el trabajo de La Vía Campesina estableciendo los derechos del campesinado y ha adoptado plenamente la Declaración de los Derechos de las Campesinas y Campesinos emitida por La Vía Campesina, incluyéndola dentro de los anexos de dicho informe.

De acuerdo a lo expresado por Henry Saragih, Coordinador General de La Vía Campesina quien se dirigió al Comité en Ginebra el pasado 27 de enero, “Es un paso muy importante en la defensa de nuestros derechos. Ahora urgimos a todos los estados miembros a adoptar esta declaración durante la sesión de marzo del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Estamos pidiendo un nuevo marco legal con estándares claros que reconozcan los derechos básicos de más de 2,2 billones de campesinos y campesinas alrededor del mundo”.

La marginalización, la exclusión y la represión del campesinado y de las personas dedicadas a la agricultura de pequeña escala, mujeres y hombres, se ha venido ejerciendo durante siglos. La Vía Campesina ha estado luchando por el reconocimiento de los derechos de campesinas y campesinos desde el 2002. Durante este proceso, Henry Saragih se dirigió a la Asamblea General de la ONU en abril del 2009 en Nueva York, en el diálogo sobre la Crisis Alimentaria Global y el Derecho a la Alimentación.

La explosión de la crisis en los precios de los alimentos entre el 2007 y el 2008 nos reveló a todos, incluyendo a los gestores de las políticas, los gobiernos y las instituciones, la severidad de la situación. Esta crisis elevó la cifra de personas que padecen hambre en el planeta a más de un billón, de las cuales el 80% viven en áreas rurales (pequeños agricultores, sin tierra, trabajadores rurales...) A su vez, quienes se lucran en el sector de la producción alimentaria han visto incrementar sus beneficios. Mientras que la retórica de las corporaciones transnacionales parece convincente (cuando dicen que pueden alimentar al mundo), escasean los alimentos básicos y la especulación sólo confirma que es un engaño.

Por esto, el reconocimiento y la defensa de los derechos de las campesinas y campesinos es una condición inevitable si lo que queremos es alimentar el mundo y combatir el hambre y la pobreza.

En agosto del 2008, el Comité Consultivo reconoció el papel positivo de campesinos y pequeños agricultores, hombres y mujeres, dentro del sistema mundial alimentario y empezó a mirar de manera detallada la naturaleza de la situación alimentaria, el papel y los derechos de los campesinos, los diferentes tipos de discriminación, las obligaciones y las buenas prácticas. Como resultado, el actual informe reconoce que muchos agricultores a pequeña escala no logran alimentarse ellos mismos ni a sus comunidades debido a la pérdida de control sobre sus recursos productivos como lo son la tierra, el agua y las semillas. Existe un aumento en el control de estos recursos por parte de los gigantes de las industrias agroquímicas y de las compañías transnacionales productoras de alimentos.

La Vía Campesina hace ahora un llamado a todos los estados miembros de las Naciones Unidas para apoyar esta nueva resolución en la sesión de marzo del Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. La Vía Campesina también pide a sus miembros y a sus alianzas concienciar y sensibilizar a sus gobiernos sobre la importancia de la adopción de esta resolución para combatir el hambre y llevar la justicia social a través del planeta.