Biodiversidad y Recursos Naturales

¿Crisis terminal del capitalismo?

LEO
26 de Junio de 2011
Vengo sosteniendo que la crisis actual del capitalismo es más que coyuntural y estructural. Es terminal. ¿Ha llegado el final del genio del capitalismo para adaptarse siempre a cualquier circunstancia?. Soy consciente de que pocas personas sostienen esta tesis. Dos razones, sin embargo, me llevan a esta interpretación.

La primera es la siguiente: la crisis es terminal porque todos nosotros, pero particularmente el capitalismo, nos hemos saltado los límites de la Tierra. Hemos ocupado, depredando, todo el planeta, deshaciendo su sutil equilibrio y agotando sus bienes y servicios hasta el punto de que no consigue reponer por su cuenta lo que le han secuestrado. Ya a mediados del siglo XIX Karl Marx escribía proféticamente que la tendencia del capital iba en dirección a destruir sus dos fuentes de riqueza y de reproducción: la naturaleza y el trabajo. Es lo que está ocurriendo.

IPCC avanza con cautela: revisará la ciencia y evitará recomendar sobre la gobernanza de la geoingeniería

Mientras el IPCC cierra su reunión de expertos en geoingeniería en Lima, Perú, que incluyó a los tres grupos de trabajo, se comprometió a mantenerse “políticamente relevante pero sin imponer políticas.”

A pesar de haber arrancado con el pie equivocado (sin transparencia), con algunos de los expertos equivocados (científicos con intereses financieros), con algunos temas equivocados (como la gobernanza), el IPCC (Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático) confirmó que no hará recomendaciones a los gobiernos en el tema del financiamiento para la investigación de tecnologías controvertidas, modelos de gobernanza o la legitimidad de la experimentación.

En una rueda de prensa que siguió al cierre de la reunión de expertos, el IPCC afirmó que se enfocará en “establecer los fundamentos científicos para una evaluación de la geoingeniería.” Esta afirmación incluiría los riesgos, costos, beneficios e impactos sociales y económicos, las consecuencias así como las incertidumbres y los huecos en el conocimiento y que se basarán exclusivamente en literatura revisada por pares. “Por supuesto una evaluación verdadera de la geoingeniería necesitará ser mucho más amplia que un proceso científico revisado por pares”, dijo Silvia Ribeiro del Grupo ETC en Lima, desde afuera de la reunión. “Las organizaciones de la sociedad civil han sido muy claras al expresar que no quieren que se desarrollen esas peligrosas tecnologías, que además son una amenaza de los mismos países responsables por la crisis del clima en primer lugar.”

La geoingeniería y los dueños del clima

"La geoingeniería es una propuesta excelente para gobiernos y empresas que no quieren cambiar nada: así pueden seguir calentando el planeta y además generar nuevas ganancias empresariales con el supuesto enfriamiento del planetacon geoingeniería."

_DSC0098Al comenzar las negociaciones de cambio climático en Bonn, Christiana Figueres, secretaria ejecutiva de la Convención de Cambio Climático, declaró que vamos hacia un escenario donde tendremos que desarrollar tecnologías más poderosas para poder absorber el carbono de la atmósfera (The Guardian, F.Harvey, 5/6/11). Se refería a la geoingeniería, la manipulación a gran escala de los ecosistemas del planeta para cambiar el clima. Impresiona que la propia secretaria de la Convención no crea en la negociaciones multilaterales y se sume al coro de empresas contaminantes y científicos del Norte que, desde diferentes ópticas, convergen en promover la manipulación climática. Sería más razonable que Figueres se dedicara a promover soluciones reales que vayan a eliminar las causas de la crisis, en lugar de promover tecnologías peligrosas, mercados de carbono y carta blanca a los países más contaminantes para que no firmen compromisos de reducciones. En lugar de proponer métodos altamente riesgosos para absorber el carbono, podría trabajar para que no se siguiera emitiendo.

El costo de no escuchar a la naturaleza

LEOUn cataclismo ambiental, social y humano se ha abatido en la segunda semana de enero sobre las tres ciudades serranas del Estado de Río de Janeiro, Petrópolis, Teresópolis y Nueva Friburgo, con cientos de muertos, destrucción de regiones enteras y un inconmensurable sufrimiento de quienes perdieron familiares, casas y todos sus haberes. Sus causas más inmediatas han sido las lluvias torrenciales propias del verano, y la configuración geofísica de las montañas, con poca capa de suelo sobre el cual crece una exuberante floresta subtropical, asentada sobre inmensas rocas lisas, que a causa de la infiltración de las aguas y el peso de la vegetación provocan frecuentemente deslizamientos fatales.